A los maestros del Perú

“En el Perú al Maestro se le exige más que a Dios y se le trata menos que a un hombre”, a la profesión que trabaja con los infantes, niños, adolescentes y jóvenes el Estado solo le paga por el esfuerzo académico, se olvida de remunerarlo por atender la parte psicológica del estudiante y le agradece la parte espiritual con premios de diez centavos que le ofrecen anualmente y a veces con resoluciones de papel periódico a su esmerada dedicación.

La sociedad le ha perdido respeto a los maestros, hoy ya no se corrige con la escama sino que tienes que educar bajo las reglas del engreimiento y cursilería paternal, ya no es posible dar catedra sino que tienes que ser el “payaso” del aula, “tus clases deben ser divertidas” discursean los capacitadores de la distracción pagados por el sistema educativo, “no tienes que aburrir”, “debes ser innovador” proclaman los que nunca estuvieron en aulas sino que de frente se pusieron como especialistas o monitores pedagógicos, hoy discursean los magister y doctores como se debe educar cuando ellos mismos no duran ni 5 minutos en un salón lleno de niños, el conocimiento no es divertido y la ciencia es estrujante.

¿Y los padres? esos eternos jueces y sabiondos de la pedagogía moderna, “yo educo a mis hijos como quiero” si es así ¿porque lo llevas a la escuela o al colegio?, hoy los padres se han convertido en los delatores y querellantes de los maestros, en los inquisidores de la sabia magisterial, en los dictadores del currículo, en los tiranos de la conducta del maestro, en los déspotas del trato y el ajusticiamiento hacia los docentes, los padres hoy responsabilizan a los maestros los errores cometidos por ellos en sus menores hijos, los padres hoy exigen que los maestros arreglen en unos meses lo que ellos desarreglaron hace años en sus hijos .

¿Y el Estado? El Estado a través del gobierno ha dividido a los Maestros, en contratados y nombrados, en los de la carrera pública y los eternos caciques del desempeño escolar, ha partido su sindicato y  por eso se ve que los maestros en el centro del Perú danzan, en el sur del Perú hacen huelga y en la costa ya desfilan por fiestas patrias, el Estado peruano le exige al maestro un desempeño de calidad pero le paga un sueldo sin utilidad, le pide resultados pero le paga como a beato, exige trabajo eficaz pero le remunera de modo que el maestro es incapaz de sostener la canasta familiar, el Estado le paga más al monitor, especialista, guía, vigía, y hasta al portero del ministerio que al maestro que día a día converge en los estudiantes su sabia pedagógica, gana más el policía que el maestro, gana más el medico que el maestro, gana más el minero que el maestro, gana más el vigilante que el maestro, gana más el chofer que el maestro, todos  ganan más  y aquel que se ocupa de la educación de las generaciones gana poco y le piden mucho que ironía.

Sin embargo como dice la creencia y el mito magisterial, no decidimos ser maestros por la plata como otros deciden su profesión o dedicación, son congresistas por el dinero, son alcaldes y gobernadores por el diezmo y la ofrenda de las obras, son dizques luchadores y dirigentes por los rendimientos del billete y la ambición.

Decidimos ser maestros por el servicio y la abnegación, decidimos ser maestros porque somos esos estoicos y románticos que creemos que no todo es simple materialismo y que los pragmatismos no son la solución para los niños ni las juventudes para hacerlos mejores.

Hemos pasado muchas reformas educativas y sabemos que esta bien y que está mal, conocemos la vía correcta por la cual conducir a las generaciones, pero permítanos dirigirlo y no desdeñen nuestras opiniones.

¡feliz día maestros! este 06 de julio, pásenla como se debe , festejando que los ñaños hayan aprendido a leer, que los chicos hayan aprendido a sumar y restar, alegrándonos porque los jóvenes tienen pensamiento crítico y saben ser autónomos, homenajeémonos porque lo sembrado hace años hoy vemos la cosecha fructífera de haber construido mejores ciudadanos , con ideales que renovaran las sociedades, no todo ha sido en vano, valió la pena, de la cosecha no todo ha sido buena también , veamos por qué y al ver el error seguro que en la próxima generación que formemos lo mejoraremos.

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